Esta mañana cuando estaba en el bus rumbo al trabajo, viví
un choque muy duro, después de mucho tiempo una imagen me hizo sentirme terriblemente deprimida. Era media mañana y habitualmente a esta hora ya estoy en la
oficina, sin embargo hoy, estaba aquí y me tocaba vivir este
momento, talvez porque la vida es una cadena de experiencias que te dejan ver
una realidad, a través de ejemplos de vida.
La vejez según yo, debería ser una de las mejores etapas
de la vida, en la que nos deberíamos sentir bien con nosotros mismos,
primeramente, por todo lo vivido y segundo por toda la satisfacción que da, todo
lo logrado sea grande o pequeño. Sin embargo este bus transportaba a un grupo
de ancianos (que fluctuaba entre 60 y 80 años más o menos), ancianos que cargaban en
las espaldas el desconsuelo, la pobreza humana como yo la llamo, a este triste
estado de ánimo, donde todo es gris y donde todo esta lleno de pesares.
Llegando a la oficina lo primero que hice es compartir mi
frustración con una de mis colegas, le decía es absurdo vivir así, no puede ser
que un ser humano se abandone a tal punto, y de pronto me respondió: Es así y
veras una y otra vez la misma imagen, sin embargo me decía nuevamente: Nos pertenece a
nosotros la decisión de que vida queremos vivir, y si, es verdad. ¿Que es lo que
queremos? vivir o dejarnos morir. Y entiendo que somos nosotros
los que decidimos, pero es cierto también que es una sociedad la que nos sepulcra a veces y que aveces es mas difícil salir de este circulo vicioso, por lo menos eso es lo que creo.
Necesitaba entender que es lo que la mayoría de la gente
piensa de la vejez y me metí a Internet a buscar las explicaciones científicas
y no científicas de esta etapa de la vida y encontré muchas que respondían a
mis preguntas pero no a mi frustración y de pronto un artículo llamo mi atención,
lo leí y recolecte párrafos interesantes
que se los comparto:
“La vejez es el
otoño de la vida; en su último declive, es su invierno. Sólo con pronunciar la
palabra vejez, sentimos el frío en el corazón; la vejez, según la estimación
común de los hombres, es la decrepitud, la ruina; recapitula todas las
tristezas, todos los males, todos los dolores de la vida; es el preludio melancólico
y desolado del adiós final. En esto hay un grave error. Primero, por regla
general, ninguna fase de la vida humana está totalmente desheredada de los
dones de la naturaleza, y todavía menos de las bendiciones de Dios. ¿Por qué la
última etapa de nuestra existencia, aquella que precede inmediatamente el
coronamiento del destino, debería ser más afligida que las otras?
Y estoy completamente de acuerdo con lo que al final del
párrafo dice ¿porque esta etapa de la vida es vista como la fase final? Por qué
no podemos hacer nada para cambiar el rumbo de esta etapa, cuando somos
nosotros dueños de nuestro cuerpo y nuestro espíritu como decía mi colega, ¿no
es acaso más lógico hacer algo para
cambiar este destino tenebroso que parece ser la vejez, y en lugar de sentarse
confortablemente sobre nuestro dolor y nuestra agonía hacer algo por tratar de cambiarla?
Y otra vez leo algo “La vejez recapitula
todo el libro de la vida, resume los dones de otras épocas de la existencia,
sin tener las ilusiones, las pasiones, ni los errores. El anciano sabe, cree, ve, espera”. Y si, otra vez estoy de acuerdo con el autor de este articulo, yo también creo que de
alguna manera es eso la vejez, es una recapitulación de la vida que nos permite
revivir a través de los años las buenas y malas cosas que nos toco vivir, y es
sobretodo disfrutar de la sabiduría que las experiencias nos dieron como
aprendizaje, y esta en nuestras manos la decisión de escoger con que lado de la
vejez nos quedamos, con la buena o la tenebrosa.
Y hay algo que en mi lectura aparece una enunciación que
me parece alentadora sobre la visión de la vejez, que dice:
“No obstante, no hay
que olvidar que en nuestra época, como ya lo decía
Chauteaubriand, hay
muchos viejos y pocos ancianos, lo que no es la misma cosa. El anciano, en
efecto, es bueno e indulgente, ama y anima a la juventud, su corazón no
envejeció en absoluto, mientras que los viejos son celosos, malévolos y
severos; y si nuestras jóvenes generaciones no tienen ya hacia los abuelos el
culto de otros tiempos es, precisamente en este caso, porque los viejos
perdieron la gran serenidad, la benevolencia amable que hacía antaño la poesía
de los antiguos hogares. La vejez es santa, es pura como la primera infancia.
En conclusión después de mi experiencia de esta mañana en
el autobús y haber tratado de encontrar la explicación a lo que no tiene, leído
este articulo sobre la vejez un poco metafórica pero interesante, y frustrarme a tal punto que me tome horas para entender el porque esta imagen me choco tanto, creo que me
quedo con este lado bueno de ambas.
Reflexión personal: No quiero terminar como la gente del
autobús y voy a hacer todo para tomar las buenas decisiones en mi vida, para no
llegar hasta ahí, el cambio debe empezar ahora, es ahora cuando la juventud esta de tu lado que tienes que preveer una vejez dulce y honorable y yo quiero una.
Conclusión de mi lectura: La vejez contemplada en toda su
realidad, devuelve al alma la verdadera juventud y el nuevo renacimiento en un
mundo mejor
Es a vuestro turno el reflexionar: ¿Qué quieren de esta
etapa de la vida convertirse en viejos o ancianos?