lundi 18 juin 2012

El hombre vendedor de Fe


Como cada día desde hace algunos meses, en la estación del metro cerca a casa, cruzo todos los días a un hombre de aproximadamente unos 60 años. Este hombre, cada día, con una gran sonrisa dibujada en el rostro, saluda a todo los que transitamos por ahí. A un principio, tenia la impresión que era uno más, de los tantos que circulan de tiempo en tiempo en las estaciones de metro, perdidos en su propio mundo, pero observándolo más de cerca, me pude dar cuenta que era todo lo contrario, este hombre, que de hecho es muy particular, estaba ahí con la convicción que su lugar era este.  

Este hombre de buena apariencia, siempre bien vestido, con la camisa impecablemente planchada y con un aire de hombre de negocios muy particular, logró finalmente despertar mi curiosidad. Durante semanas y semanas me lo crucé en el camino, cada día, en el mismo lugar, a la misma hora, con la misma sonrisa y con el mismo animo todos los días ahí. Como comprenderan mi curiosidad pudo más que todo y esta tarde aprovechando de mí tiempo, fui a su encuentro.

Una sonrisa y un saludo cordial, fueron los inicios de una conversación agradable,  tanto que en un momento nos embarcamos en una, sumamente entretenida, podría hasta afirmar que se transformo en una amena charla amical. Como era de esperar, no tarde mucho tiempo en buscar respuestas a las mil y una interrogante que tenia.


Una curiosidad me persigue le dije, hace mucho tiempo que lo veo por aquí y me preguntaba, porque esta usted todos los días aquí, un sonrisa respondió a mi pregunta y luego una sola frase salio de sus labios, una que mas que respuesta, parecía una reflexión. Efectivamente, hace mucho que estoy aquí, pero aun no lo suficiente me dijo. Suficiente para que, le respondí.


Es una larga historia respondió. Hace mucho que tengo una deuda con la vida y es el de compartir las riquezas que poseo con la gente. Que generosidad le dije, compartir las riquezas con el mundo, no es algo que la gente hace todos los días. Cierto me dijo, lo malo en esto es que mi riqueza no se puede contabilizar, porque lo que yo soy es un "vendedor de fe", respondió.

Como comprenderán, esta respuesta  me pareció un poco fuera de lo normal, no encuentras vendedores de fe en cada esquina, ni todos los días,  así que en  ton de broma le dije, menudo negocio el suyo, no se si sera muy productivo, pero en todo caso le deseo mucha suerte, añadí. Con una sonrisa me dijo: creo que sera un buen día porque imagínese que hoy es un día especial porque la vendo muy barata. Hoy es dos por uno, me dijo, respuesta que nos robo a ambos una sonrisa.

Y así lo deje, una vez mas a la misma hora, en el mismo lugar. Hoy mismo, al final del día, cuando volvía a casa, me di con la sorpresa, que aquel hombre, el de la mañana, el de la sonrisa dulce, es que yo consideraba un hombre particular, estaba ahí, parado en el mismo lugar de siempre.


Muy a sus estilo me saludo y me dijo: 
¿Buenas tardes, como esta usted? ¿El trabajo la familia todo bien?
Si, bien gracias, todo bien le respondi     
¿Y Usted?
Todo bien gracias, hoy a sido un día productivo, creo que si sigo así, muy pronto no sera necesario que continúe aqui, me dijo. Que bueno, le respondí, me alegro por Usted.


Pero como siempre, una cosa lleva a la otra, la historia no termino ahí, algunas horas después, me di cuenta que estaba envuelta en una amena conversación con este hombre que se decía, vendedor de fe. "Vendo fe" me dijo, porque últimamente, la gente la ha perdido, la gente compra todo, menos fe añadió y lo peor es que no se dan cuenta que uno puede ser tan feliz teniendo poca, así que por eso estoy aquí "vendiendo fe", porque sin fe, sabe usted, no se puede me dijo.


Ligero problema en el que me metí, mi padre decía siempre que las discusiones de política y religión, no te llevan a ningún lado, pero bueno estaba hecho a estas alturas del partido, no tenia escapatoria, estaba ahí, discutiendo con un hombre que la profesaba y que tenia la intensión de difundirla ademas y en este momento era incapaz de dejarlo con la palabra en la boca.

Yo por soy un hombre creyente y mi fe me ha dado mucho y ahora estoy aquí, tratando de hablar con otra gente para compartir con ellos lo que mi fe me ha otorgado,  seguro que hay más de uno que cuando me ve, piensa que estoy loco, estoy casi seguro que piensan que estoy aquí porque soy un fanático religioso, miembro de una secta, un charlatán, mil y una  historias que la gente se debe de hacerse de mi. Pero lo que no saben, es que yo también me hago historias sobre ellos y no son historias lindas, si no tristes, porque la gente que veo a diario, esta triste, no sonríe, no se interesa, no se alimenta de fe.

Menudo análisis de un vendedor de fe, es cierto que en una sociedad como esta, ver a un hombre parado, durante semanas y semanas, saludando a conocidos y desconocidos, no es algo que se ve o se hace muy cotidianamente, la gente tiene miedo a lo desconocido, no va a involucrarse con alguien que no conoce bien, no en medio de una estación de metro.


Así que la mejor receta para evitar este tipo de actividades extra normales, es simplemente, ignorar y seguir su camino sin siquiera intentar, un mínimo de contacto, menos aun en estas circunstancia, hombre desconocido parado en la estación de metro, simboliza des-estabilización, así que aproximarse a eso, solo lo hago yo, que probablemente tenga menos miedo a lo desconocido, sea parte de este grupo de espíritus aventureros o simplemente, sea que mi curiosidad es tan grande que no la puedo controlar.


Con esta reflexión en la cabeza, me despedí. Buena suerte, señor vendedor de fe, le dije, es tarde tengo que volver a casa, muchas gracias por la charla, es probable que no haya comprado mucho, pero es seguro que disfrute mucho de nuestra charla, muchas gracias. Con una sonrisa respondió: en cierto me dijo, no fue una buena compradora, pero si que fue una buena cliente.

Camino a casa me pregunte, no se a cuanta gente podrá tener la suerte de hablar con este hombre, es cierto que se ha perdido la fe, pero mas que la fe en un ser divino, se ha perdido la fe en la gente, es difícil sentir que uno puede confiar en ella y mucho mas difícil sentirse con la confianza necesaria de acercarse a alguien si no la conoces, por supuesto. 


Creo que una de las grandes diferencias que encontré aqui, fue justamente la dificultad que tiene uno, para poder entablar una conversación con una persona con la que te cruzas en la calle. Debo reconocerlo, al principio fue muy dificil para mi, no poder "hacer amigos", como decimos nosotros. Cosa contraria la que pasa en el Sur, creo que es mucho mas facil entablar una relacion, ya que tu puedes hablar con la gente sin mucha dificultad, la gente es capaz de saludarte aun sin conocerte realmente, todos te sonrien y tu respondes de la misma manera, creo que es parte de la contesia natural. En cambio aquí, en el Norte, es mucho mas difícil, si logras hablar a la gente en la calle es porque tienes suerte o simplemente porque insististe tanto que no tienen otra alternativa que responderde. Asi que nuestro vendedor de fe, seguramente tendra que utilizar su suerte o simplemente hacer que la gente no tenga mas alternativa, un poco de compasion por el tal vez, todo o cualquier cosa en lugar de creer en la buena fe de un desconocido. Dura batalla que decidio llevar nuestro amigo.


Moraleja (la mía propia) no importa de lo que hables y con quien hables, lo mejor de este ejercicio es simplemente descubrir lo que esta persona contiene al interior, bien decía mi padre que no había mejor manera de conocer a la gente, que discutir con ella, de lo bueno y de lo malo, porque esto nos permite descubrir la riqueza humana que cada ser humano tiene. Y fue lo que hice, me permití descubrir a un ser humano y mejor aun logre compartir con el. Mayor privilegio no puede existir, que el disfrutar de las diferencias en la vida y apreciarlas, el dejarte cautivar por un simple vendedor de fe.


Buena semana a todos 

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