Antes ya les había dicho que este día había sido completamente
imprevisible, sin embargo tengo que reconocer que no siempre son tan malos como
parecen, en realidad hay que verlos desde el lado positivo, aunque en el momento
no siempre es fácil y lo único que uno quiere es tener una barita mágica para
cambiar el día.
Bueno pues, tengo que decir que este tiempo que normalmente podría
ser uno desperdiciado, fue mas bien uno de aprendizaje, durante los 45 minutos
que espere al próximo autobús, tuve la oportunidad de encontrar a una persona
que me cambio el humor completamente, bien valieron los 35 de espera y vivir estos 5 minutos de este encuentro, porque fue toda una experiencia.
Para continuar con mi historia, déjenme presentarles a “La dama perdida en el tiempo”, como yo, la bauticé.
La encontré ahí en la parada de autobús, en realidad fue más ella la que me encontró,
que yo, pero bueno, a estas alturas, no es tan importante. Pero ¿Quién es
ella?, no lo se, solo se que su aparición me sorprendió, tanto como su
apariencia.
Esta dama calculo, debe estar bordeando los 55 años, es una mujer alta y esbelta,
con unos lindos ojos verdes y una mirada tierna e inocente. Elegante, vestía un
lindo traje azul, aun no se como lo soportaba, a 30 grados de temperatura, no
debe ser agradable, pero bueno, es ella y será siempre ella. Lo que más me
impresiono de su apariencia es que contrariamente a su fina manera de vestir,
llevaba en la cabeza una peluca negra raída por el tiempo, con un lazo de seda de
color grisáceo alrededor, que probablemente originalmente era negro y que ahora gracias a lo vivido había cambiado
de color.
Su maquillaje era perfecto (aunque era muy a su estilo), llevaba un
lindo color carmín en los labios, las pestañas muy bien alisadas y las cejas
pintadas de un negro profundo, lo que dejaba sobresalir sus magníficos ojos
verdes. Pero algo no iba bien en toda esta imagen, y si, eras sus cejas que habían
sido pintadas sin poner ninguna atención en ellas, un pulso tembloroso que dejo al libre albedrío el pincel
que las retoco, ninguna línea era perfecta, todo lo contrario, era algo
grotesco, pero que en ella se veía natural, como si fuera perfectamente natural.
Será difícil describirla completamente, porque no solo es la imagen física
lo que me impresiono de ella, si no lo que contenía este cuerpo perdido en el
tiempo, esta dulzura sorprendente, la inocencia que emanaba de sus ojos, este
aire angelical que a un cierto momento me asusto y en otro produjo una
ternura inmensa en mi, sentimientos contradictorios lo que me provoco esta dama
perdida en el tiempo.
Yo hable con ella, me dijo, es buena pero no tiene paciencia, cuando no le
gusta algo no le gusta y no es malo, repitió. Talvez mañana será diferente y el
autobús venga a buscarnos replico. Dos segundos después volteo su mano y me
acaricio el rostro diciéndome, eres una niña dulce, que me escucha y no me
tiene miedo. ¿Miedo? Le dije y porque tenerlo, hace tres largos años que no
hablo con nadie, respondió, tres largos años de silencio que siento y escondo y
no se si serán tres otros que esperare para decirle a ella que es buena pero
que no tiene paciencia, pero Dios la hizo a imagen y semejanza por eso es buena
y se fue. Sin darme la oportunidad de decirle nada, partió y solo cuando estuvo a una distancia prudente, volteo un instante para regalarme una sonrisa y levantarme la mano y
decirme adiós.
Su partida me desestabilizo completamente, me dejo sin palabras, no sabia que pensar, sin embargo mi autobus llegó justo en el momento preciso, sentada en el camino a mi destino me pensé, cuantos seres humanos deambulan por el mundo
perdidos en sus mundos, en sus propios espacios, donde probablemente sus espíritus
y sus almas se sientan en paz y donde el confort los acompaña. Y al mismo tiempo cuanta soledad en ellos se
oculta, cuanta tristeza y cuanto abandono.
Moraleja (la mía propia) cuantas almas perdidas en el tiempo deambularan en
esta vida y cuantas otras las verán y las dejaran pasar, sin hacer nada para
cambiarles el destino. No abandonen a sus seres, a esos que los tienes a su
lado y no los ven. Hagan que se sientan importantes, por lo menos para ustedes,
un simple saludo, una sonrisa puede hacer una gran diferencia, no se pierdan en
el mundo ustedes también y miren a su alrededor, porque talvez la persona mas
cercana a ustedes, esta a punto de cruzar el hilo que existe entre la cordura y
la locura.
Por mi parte, solo me queda continuar a estar alerta a todo y todos, abriré los ojos, mucho mas, para no abandonar mis espíritus y dejarlos en el pasado
Buen día a todos
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